The three caballeros. NDT: En español en el original.

¿Es posible que tres de los directores de cine más interesantes de los últimos años sean compatriotas de un país que no es Estados Unidos, y además tengan prácticamente la misma edad y mucho en común?

Evidentemente sí, porque Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, además de ser los tres mexicanos y llevarse menos de tres años de edad, tienen cada uno de ellos una filmografía absolutamente personal, y que está entre lo mejor que ha dado Norteamérica (porque aunte le moleste a los yanquis, México está en América del Norte).

Estos tres directores tuvieron la oportunidad de cumplir el «sueño americano» del cine. Eso es, dirigir una película en su país, que debido a su gran éxito los llevó a Hollywood. Pero también tienen la particularidad de que, una vez conquistado el mercado americano, se han tomado la libertad de hacer lo que les da la gana, en el país y en el idioma que les da la gana, y lograr igual o más éxito aún.

Es realmente llamativo, y creo que una de las cosas que los hace trascender, como cada uno de ellos rompe constantemente los límites del idioma, las fronteras ridículas de las nacionalidades que muchas veces encorsetan la realización cinematográfica.

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En el caso de Alfonso Cuarón, después de Solo con tu pareja, saltó directamente a dos grandes producciones americanas, La princesita y Grandes esperanzas. Inmediatamente a continuación, regresó a México para hacer la excelente Y tu mamá también, con la que logró más éxito que con las anteriores, nominaciones a Oscar y Bafta incluidas. De esa gran película, pasó a una recontrasuperproducción, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, para mi gusto la mejor de la saga, y en la que más aparece Gary Oldman, lo cual le agrega puntos. Su siguiente y última película estrenada fue la grandiosa Hijos de los hombres, otra vez en inglés y de ciencia ficción postapocalíptica. Cuarón es un gran realizador, que experimenta constantemente con las formas y la técnica, siempre al servicio de la historia, ver la secuencia del interior del coche en Hijos de los hombres. Un director que no tiene miedo de pasarse en la estética para lograr un clima especial, como con el verde omnipresente de Grandes esperanzas.

Alejandro González Iñárritu es quizás el menos ecléctico. Todas sus películas son dramas, o dramones cada vez más tristes, con personajes cada vez más destrozados. Tiene temas recurrentes como el amor dañino, la paternidad/maternidad truncada, la violencia, el individuo como reflejo de la sociedad. Sus películas forman una unidad temática y estética, en la que utiliza los mismos recursos narrativos y formales como la estructura fragmentada, la música de Gustavo Santaolalla o la fotografía de Rodrigo Prieto. Incluso los pósters de sus películas se parecen. Sin embargo, a mi modo de ver, eso no implica repetirse. Siempre tiene algo nuevo que contar, alguna nueva forma de conmovernos, y algún idioma nuevo en el cual hacer hablar a sus personajes. Después de la explosión de Amores perros, imitada, nunca superada y película que marcó época, siguió con 21 gramos, totalmente americana, con actores maravillosos. A continuación nos hizo sufrir a través del mundo con Babel, y hasta ahora el último lugar donde pudimos disfrutar de pasarla mal con él fue la deprimente y poco turística Barcelona de Biutiful.

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Diferenciándose de sus dos amigos, Guillemo del Toro es a la vez el más comercial y el más independiente. También es dueño de un universo fantástico que empapa toda su producción de criaturas, fantasmas, monstruos y todo lo que llena los sueños. Después de la maravillosa Cronos, una de las películas de vampiros más originales que hay, siguió la súper yanqui Mimic. Cuando lo creíamos perdido, tuvo la generosidad de darle a España una de sus mejores películas, El espinazo del diablo (y cuando digo «sus», vale por dos: de las mejores películas de del Toro, y de las mejores películas españolas). Regresó a Hollywood para hacer Blade II, que aunque es la mejor Blade, no es tan interesante. Siguió con Hellboy, con la que hizo lo que le dio la gana con una película de comic y además le dio a Ron Perlman el papel de héroe que ya se venía mereciendo. Para demostrar que su generosidad no tiene límites, su siguiente película fue otra vez en España, nuevamente una genialidad, la bellísima y conmovedora El laberinto del fauno. Después Hellboy II, y aunque al final no dirigió El hobbit, no para de producir y salir en los créditos de cantidades ingentes de películas como escritor, actor, productor y asesor de lo que sea.

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Aparte del enorme talento que reúnen entre los tres, y la personalidad que le imprimen a todo lo que ruedan, me resulta curioso como sus películas están tan ligadas a España. Guillermo del Toro con El espinazo del diablo y El laberinto del fauno. Alejandro González Iñárritu con Biutiful, y además en Amores perros actúa Goya Toledo. Finalmente, Alfonso Cuarón, aunque no tiene ninguna película española, puso a Maribel Verdú de protagonista de Y tu mamá también.

¿Qué se puede decir ante tanta buena suerte? Gracias, amigos. Y, ¡viva México lindo!

Inés González