Crónica de un amor anunciado: especial Olimpiadas

Lo primero de todo, he acabado hasta el moño de las Olimpiadas, no veía la hora de que se acabaran, esto es algo que no me había pasado antes así que supongo que será el hecho de estar en la ciudad donde los Juegos se están produciendo. El estrés al que hemos sido sometidos durante más de un año que parecía que esto iba a ser el Apocalipsis, ha sido en vano. Una movida para conseguir entradas para ver algo, evita coger tu ruta de siempre para ir al trabajo, no vayas a Central London, si ves algo sospechoso avisa a tal número,… Éstos, entre otros muchos más, han sido los mensajes del gobierno a nosotros los ciudadanos. ¿Qué pasó al final? Nada. Ha sido el verano más desastroso, turísticamente hablando de la historia. Ni una rata por la calle, llegabas 30 minutos antes a todos lados, no he llegado más temprano al trabajo en mi vida. Ha sido el verano perfecto para visitar la ciudad. Pero lo bueno dura poco, 2 semanas para ser exactos.

003

Con respecto a la Ceremonia de Apertura, para mi modesta opinión, fue el mayor aburrimiento de la historia nada que ver con la Clausura, aunque eso sí, dando muestra máxima del egocentrismo británico una vez más. Pero vamos, que da igual, porque Antonia estuvo en lo que sí fue a priori el evento del año en Londres: BT London Live: Closing Cermony en Hyde Park con New Order, The Specials y BLUR.

022

Las entradas salieron a la venta en Febrero, en una hora, agotadas. Damon y su banda son dioses en UK, y los rumores de que iba a ser la última aparición de ellos como Blur hizo que la gente, incluida yo, se volviera completamente loca.

Pero la verdad es la siguiente, lo que iba a ser el momento más esperado de mi vida, ya que a parte de fliparlo a niveles insospechados con Blur, más lo flipo, amo, adoro… vamos que me vuelve loca, si Antonias, hablo de Damon Albarn, no fue así. Vayamos por partes. Llevaba soñando con ese momento desde que era una teenager, mira que he ido a conciertos multitudinarios, pero nada se asemeja a lo que viví allí.

Había entorno a las 50.000 personas, para pedir una cerveza y no exagero, eran como 2 horas de tu vida en una cola, así que pasé de la cerveza y me compre una coca cola fresquita en un puestecillo donde no había nadie, de lo que se deduce que los ingleses son auténticos alcohólicos, porque yo no hago una cola de 2 horas ni por un gin tonic.

008

Con New Order y The Specials todo era maravilloso, cada uno estaba en su sitio, nadie pisaba a nadie, la gente bailaba y disfrutaba, pero todo cambió a las 9 de la noche, cuando ese escenario se cubrió de azul y sobre él la palabra blur apareció.

Para ser honesta, yo estaba cerca del escenario, no en primera fila, pero si lo suficientemente cerca para ver a mi ídolo. La gente empezó a amontonarse, no podía moverme, pero nada me importaba, hasta que de pronto empieza la actuación con Boys &Girls y se descubre el percal, no se escuchaba absolutamente nada.

015

Entre que las leyes permiten hasta 110 decibelios, que era al aire libre y que los vecinos de Chelsea ya habían mostrado sus quejas sobre los ruidos que se iban a producir debido a los conciertos, aquel ingeniero de sonido sufrió la mayor vergüenza de su carrera. Todo el mundo, gritaba entre canción y canción, «put it up» y «louder».

Tras la cuarta canción decidí, salir de aquella ratonera y descubrí que estando más al fondo no se estaba nada mal. Toda mi perspectiva cambió, podía respirar, pude beberme la pinta que hacía 6 horas debería de haber tenido en mis manos, conocí a gente estupenda y lo más importante de todo, pude disfrutar de la música. O el tío subió el volumen, o fue el viento o fuera lo que fuese, sonreí.

El mejor momento de la noche fue cuando sonó Out of Time, mi canción preferida y que no suelen cantarla, así que en ese momento ya podía retirarme.

No fue lo que yo me había imaginado, pero no me importa, porque sé que en un futuro muy cercano conoceré al amor platónico de más de una, Damon!.