Mis primeros meses de Nanny como lo llaman hoy en día pasaron rápido, muy pronto me hice con el control de los niños y de la casa entera por qué no decirlo.
la fiera de mi suegra
La fiera de mi suegra. Capítulo 8
Me contrataron a la primera, claramente no se habían esperado a una postulante con mi perfil y envergadura, vestida de Chanel – uno de los últimos regalos de mi querido Marcel, estuve varias veces a punto de venderlo, mi hermana era firme candidata (y eso por encima de mi cadáver)…
La fiera de mi suegra. Capítulo 7
Ante todo quiero disculpar esa larga ausencia que en un principio se suponía veraniega, se hizo otoñal y como me olía que podía volverse invernal, saqué el látigo y exigí a mi nuera-negro que se ponga de inmediato a ello. Sí todo fue culpa de ella y de su supuesta falta de tiempo e imaginación.
La fiera de mi suegra – Capítulo 6
Creo que los años setenta fueron mis años, no te creas que porque murió Franco que eso no llegó a ser una desgracia ya que el hombre estaba más usado que los collares de su mujer pero bueno como siempre afirmé; egoístamente este hombre de la voz de pito a mí no me había hecho nada malo.
La fiera de mi suegra – Capítulo 5
Tardé lo mío en entender que el dinero no es como los peces ni se multiplica ni se reproduce y que no me vendría ningún iluminado a obrar este milagro. Sin mi padre y Víctor al timón me sentía más abandonada que la barca de Remedios Amaya en la Eurovisión. Espain O point, l’Espagne O point así estaba mi cuenta bancaria.
La fiera de mi suegra – Capítulo 3
Así que mi suegra fue una cornuda… sin remedio ni contemplaciones. Dicen que esa tarde noche, un hombre estuvo rondando la casa del nº 63 de la calle del abejorro, medio tapado por los setos, parecía vigilar el interior. La vecina del 67 ya no se molestaba en esconderse tras los vistillos; sacó unas pastas y un termo de café y se puso a esperar los acontecimientos; sabía que algo iba a pasar y que sería muy entretenido además esos últimos días en la tele sólo hablaban de lo de Francia donde unos melenudos tiraban piedras a la policía – un completo despropósito – , el vecino del 65 a punto estuvo de llamar a las fuerzas de la orden pero justo cuando descolgó el teléfono para pedir socorro, la puerta de entrada se abrió e iluminó el portal y pudo ver a mi suegra sacar dos maletas, dejarlas en las escaleras y cerrar la puerta.
La fiera de mi suegra – Capítulo 1
Todas las que tenemos pareja, para bien o para peor, tenemos una suegra y como es de la familia aún sea política pues no la podemos escoger, tenemos que apechugar con sus virtudes y defectos, no hay tutía, mejor hacerse pronto a la idea de que ELLA es la madre que le parió a muestro chico y que eso siempre será su as en la manga. El poder uterino de una madre es infinito.